Foto: JR P, Flickr

Una de las modificaciones introducidas por la Ley 15/2015, de julio, de Jurisdicción Voluntaria fue la posibilidad de divorciarse o separarse legalmente ante notario, mediante el otorgamiento de la correspondiente escritura pública.

Según las estadísticas oficiales que publica en su página el Consejo General del Notariado Español han sido poco más de cinco mil los divorcios autorizados por esta vía desde la entrada en vigor de la indicada ley. Dicho número contrasta, por ejemplo, con los divorcios consensuados que ingresaron en los Juzgados durante el 2015, cuyo número se acerca a los cuarenta mil, según las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial y que se encuentran publicadas y pueden consultarse en la web del Poder Judicial en España.

Debe señalarse, en todo caso, que para que los cónyuges puedan acudir a este divorcio es necesario que se cumplan una serie de requisitos:

  1. Que sea un divorcio de mutuo acuerdo; esto es, el notario no podrá resolver ninguna controversia o litigio, puesto que esta función está reservada a los órganos judiciales.
  2. Que no haya hijos comunes de los cónyuges o que éstos sean mayores de edad, o menores emancipados y que no tengan modificada judicialmente su capacidad de obrar.
  3. Que los cónyuges sean asesorados por un abogado, que deberá intervenir, con su firma, en la propia escritura de divorcio.

La escritura notarial deberá contener dos partes, propiamente dichas:

  1. La propia declaración de voluntad de los cónyuges de querer divorciarse en ese acto.
  2. El convenio regulador de los efectos del divorcio, que deberá incorporarse al cuerpo de la escritura pública.
  3. En el caso de que existieran hijos mayores o menores emancipados deberán prestar su consentimiento si existieran medidas que pudieran perjudicarles por carecer de ingresos propios o convivir en el domicilio conyugal.

Para tratar de salvaguardar los intereses y derechos de las partes, la ley establece un doble control:

  1. La propia intervención letrada a la que se ha aludido, lo que aseguraría que los cónyuges pudieran estar asesorados convenientemente.
  2. Un control de lesividad de las cláusulas o estipulaciones del convenio regulador que debe hacer el propio notario.

Es evidente que los citados profesionales están sujetos a responsabilidad en el ejercicio de estas funciones.

Desde Canalta Abogados y Asesores ofrecemos a nuestros clientes un completo servicio en materia de divorcio o separación legal ante notario, ya que disponemos de abogados especialistas en divorcios que se encargarán de asesorar convenientemente a las partes; de preparar toda la documentación que deba remitirse a la notaría, de redactar el convenio regulador, que ha de regir los efectos del divorcio o separación; de redactar la minuta para la escritura y de acompañar y asistir a los clientes en el acto de la firma, como se exige legalmente en este tipo de expedientes de jurisdicción voluntaria. Finalmente, también nos encargamos de presentar la documentación en el Registro Civil y, si fuera necesario, para los clientes extranjeros, de obtener la convalidación internacional del documento notarial.

Las ventaja principal del procedimiento expuesto es la rapidez para obtener el divorcio o la separación, sin que, contrariamente a lo que pudiera pensarse, haya un incremento en el coste final para el cliente. De hecho, podría decirse que es la opción más económica.

Póngase en contacto con nosotros y le informaremos sin ningún compromiso.

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